Realizar terapia psicológica en verano
- Cristina León. Psicóloga Sevilla

- hace 2 días
- 2 min de lectura
Cuando pensamos en el verano, lo primero que nos viene a la mente son las vacaciones, la playa y el descanso. Nadie suele asociar los meses de calor con ir al psicólogo. De hecho, la mayoría de la gente pospone el cuidado de su salud mental para septiembre, considerándolo parte de los "propósitos de año nuevo" del nuevo curso. Sin embargo, esperar al otoño es un error común, además, el malestar emocional no para por vacaciones.

El verano es, en realidad, el momento más estratégico y propicio del año para comenzar terapia psicológica por diversos motivos:
1. Tienes más tiempo libre y menos prisa
El ritmo de vida disminuye notablemente durante estos meses. Las jornadas intensivas en el trabajo, la ausencia de clases o la reducción de responsabilidades diarias te devuelven algo muy valioso: tiempo.
Puedes acudir a las sesiones sin la prisa del día a día.
Tienes espacio mental para reflexionar sobre lo hablado en terapia.
No sufres el estrés de encajar la cita en una agenda colapsada.
2. Los niveles de estrés base son más bajos
Comenzar terapia cuando no estás en un pico de estrés laboral o académico te permite:
Analizar tus problemas desde la calma, no desde la crisis.
Desarrollar herramientas de gestión emocional con mayor claridad.
Fortalecer tu mente antes de que vuelvan los meses más difíciles del año.
3. Mayor flexibilidad de los profesionales
En septiembre, las consultas de los psicólogos se llenan debido a la famosa "vuelta al cole" y al síndrome postvacacional. En verano, la demanda baja ligeramente. Esto te beneficia directamente:
Es mucho más fácil encontrar un hueco que se adapte a tu horario.
Los profesionales cuentan con agendas menos saturadas.
Tienes la opción de probar la terapia online, permitiéndote hacer las sesiones incluso desde tu lugar de vacaciones.
4. Te preparas para los cambios de septiembre
Septiembre suele ser un mes de transiciones duras: mudanzas, nuevos trabajos, regreso a la rutina o rupturas de pareja tras las vacaciones. Si empiezas tu terapia en verano:
Habrás identificado los disparadores de tu ansiedad o estrés.
Afrontarás los nuevos retos con una estabilidad emocional reforzada.
Conclusión: No lo dejes para mañana
Cuidar de tu mente no es una tarea que deba esperar a que termine el buen tiempo. Aprovecha la calma del verano para invertir en ti mismo. Cuando llegue el otoño, te alegrarás de haber tomado la decisión hoy.
Cristina León. Psicóloga Sevilla.



